¿Con cicatrices? “Tranquilo, estas tienen tratamiento”.

¿Con cicatrices? “Tranquilo, estas tienen tratamiento”.

20 noviembre, 2019 Desactivado Por Yesid Aguilar

Las cicatrices son alteraciones permanentes de la apariencia de la piel debido a un daño infligido a la dermis, que se asocian al proceso natural de reparación de la zona afectada, en el que se reemplaza la piel dañada o perdida.
Cortaduras, accidentes, quemaduras o ciertas enfermedades, entre otros, son causas posibles de cicatrices, cuya evolución depende del daño que haya sufrido.

 

La doctora Natalia Zuluaga, de la clínica de la Dra. Luz Marina Díaz (www.draluzmarinadiaz.com), explicó que “las cicatrices son marcas que quedan en la piel después de cerrarse una herida. Es la parte visible de una lesión en la dermis. Se producen tras una lesión cutánea, como una herida traumática o una incisión quirúrgica”.

 

Agregó que a pesar de que el tejido de la cicatriz se compone del mismo material de la piel que sustituye (utilizando la proteína conocida como colágeno), la forma en que los nuevos “puntos” se unen es diferente, por lo cual se observa una apariencia inusual de la piel nueva, formando una cicatriz.

 

En este sentido, factores como la profundidad, tamaño y localización en el área en cuestión, pueden afectar al aspecto de la cicatriz. Otras influencias que pueden cambiar la forma y aspecto de una cicatriz son la edad, el sexo, la etnia y la estructura genética de cada individuo.

 

La especialista de la clínica de la Dra. Luz Marina Díaz aseveró que, con frecuencia, el resultado de la cicatrización no es el que se considera “normal”. A veces las cicatrices aparecen mucho más rojas de lo que debieran o tienen un aspecto protuberante y muy visible.

 

Esta es la clasificación de acuerdo con su apariencia:

 

– Normales: la herida se ha curado perfectamente. Teóricamente, debe ser una fina línea del mismo color que la piel o un poco más roja por un tiempo,  después su aspecto es más clara.

 

– Atróficas: las más características son las que deja el acné y la varicela. Son pequeños hoyos o depresiones, siempre por debajo del nivel de la piel circundante. Se producen cuando la herida no permite que se genere la cantidad suficiente de colágeno, elastina y reticulina para formar nuevas fibras de tejido conjuntivo y rellenar esta depresión.

 

– Hipertróficas: estas cicatrices aparecen cuando se produce un exceso de colágeno y fibras  en la zona de la herida. Son elevaciones gruesas del tejido que sobrepasan el nivel de la superficie normal de la piel. Pueden producir picor y su color suele ser un púrpura o un rojo intenso. La cicatriz hipertrófica se produce generalmente porque la herida no ha seguido un proceso de curación idóneo (por ejemplo, porque es una zona que está en constante movimiento, como la rodilla o el codo).

 

– Queloides: es parecida a una cicatriz hipertrófica, pero mucho más abultada. Se extiende más allá de la zona de la herida y también se produce por un exceso de colágeno. Puede causar picor y ardor intensos. Generalmente es más común entre las mujeres jóvenes y las personas de raza negra.

 

– Contracturas: son las cicatrices que quedan en las heridas producidas por quemaduras o escaldaduras. Está heridas se curan con la contracción del tejido, lo que produce una deformidad en la zona afectada.

 

Existen muchos tratamientos para la cicatriz dependiendo de su tipo. Te comentaremos cuáles son y cómo lo hacemos:

 

Abordaje terapéutico.

 

Hay diversos tipos de procedimientos para tratar  las cicatrices. Es importante resaltar que, en ningún caso, una cicatriz podrá ser eliminada por completo, pero sí que en buena parte de los casos pueden quedar casi inapreciables. El grado de mejoría de la cicatriz vendrá condicionado por varios factores, entre ellos el tamaño y el lugar de localización.

 

Según Zuluaga, “los tratamientos que se aplican  para reducir o disimular las cicatrices pueden clasificarse en no invasivos, invasivos y otros”.

 

Tratamientos no invasivos.

 

En este grupo cabe citar los vendajes compresivos, los geles de silicona, las cremas o ungüentos tópico, además de, en otro plano, el tratamiento psicológico.

 

– Vendaje compresivo: Este tipo de tratamiento se lleva utilizando durante años, con resultados efectivos, en centros de quemados. Con ellos se logra aplanar y ablandar la cicatriz en un porcentaje elevado de los casos (aproximadamente en un 65-75%).

 

El tratamiento debe aplicarse durante el día y durante la noche, como mínimo 18 horas al día, durante un mínimo de 3 meses.  El inconveniente de este tipo de tratamiento suelen ser los problemas de cumplimiento por parte del paciente.

 

– Gel de silicona: Es un tratamiento similar al vendaje compresivo. Al igual que este, ha sido utilizado durante años en el tratamiento de las quemaduras, para acelerar la cicatrización con bastante éxito. Con el gel de silicona se logra aplanar y mejorar la elasticidad de la cicatriz en un 60% de los casos, aproximadamente.

 

Su mecanismo de acción es desconocido, pero se cree que su acción es debida al ambiente húmedo oclusivo que produce (se evita la pérdida de agua por evaporación y la cicatriz queda hidratada).

 

El tratamiento debe emplearse durante el día y durante la noche, como mínimo 18 horas al día, durante un mínimo de 3 meses, como el vendaje oclusivo.


– Cremas/pomadas o ungüentos tópicos:
Principalmente son utilizados para mejorar el aspecto de las lesiones posquirúrgicas. En general, se deben aplicar de dos a tres veces al día, haciendo masajes locales fuertes, durante un mínimo de 2 meses. Algunos de sus componentes principales son las vitaminas A y E, la centella asiática, el zinc, la rosa de mosqueta, etcetera.

 

Tratamientos invasivos.

 

En este tipo de tratamiento cabe citar la cirugía, el láser,  los corticoides inyectados o la Crioterapia.

 

– Cirugía: Es un tratamiento de segunda elección en el tratamiento de las cicatrices. Por norma general, la cirugía es un tipo de tratamiento para adultos y se utilizará de forma exclusiva en cicatrices muy complejas o que no responden a otros tratamientos menos invasivos.

 

Después de la resección de un queloide o una cicatriz hipertrófica, es posible que se produzca una recurrencia de dicha lesión. Esto se produce entre el 50-100% de los casos. La combinación de la cirugía con otros tratamientos, como los corticoides, láser, la crioterapia, e.t.c., puede mejorar el riesgo de recurrencia.

 

– Corticoides inyectados: es un tratamiento de primera línea frente a queloides y de segunda línea en el tratamiento de cicatrices hipertróficas. Consiste en la infiltración de corticoides en la zona afectada. Estos pueden ser administrados de forma intralesional o perilesional.

 

Se han obtenido buenos resultados después del uso de dicho tratamiento. En un 50 a 100% de los casos la respuesta ha sido positiva y la recurrencia ha sido inferior al 50%.  El uso de corticoides puede comportar efectos secundarios como hipopigmentación, atrofia epidérmica, hipertricosis, entre otros.

 

– Láser: Es una de las mejores opciones para las cicatrices, ya que emite una energía de luz  que se convierte en calor, controlado a un punto específico de la cicatriz. Por ello, el efecto de dicho tratamiento dependerá de la amplitud de onda aplicada y del tipo de tejido sobre el que se aplica. El láser pulsado de 585 nm mejora el volumen, la elasticidad y la sintomatología de gran parte de los casos, el láser de Co2 mejora pigmento y textura.

 

En la clínica de la Dra. Luz Marina Díaz, el tratamiento de cicatrices con láser Co2 Fraccionado de Lutronic marca el inicio de una nueva generación en el campo del rejuvenecimiento fraccionado.

 

Este tratamiento apunta superficialmente a la epidermis y promueve la remodelación profunda del colágeno en la dermis reticular, siendo capaz de rejuvenecer, tensar la piel y tratar eficazmente múltiples afecciones dermatológicas como las arrugas, las cicatrices, las lesiones pigmentadas y las irregularidades en la textura de la piel.

 

Este tratamiento con láser Co2 Fraccionado también reduce el tamaño de los poros, la profundidad de las cicatrices, los cambios de coloración cutáneos generados por el fotoenvejecimiento y ayuda remover lesiones cutáneas benignas.

 

Consejos desde la clínica de la Dra. Luz Marina Díaz.


– Evitar la exposición al sol durante varios meses después de someterse a un tratamiento de cicatrices.

 

– Se debe evitar que el sol broncee la cicatriz, por tanto, se recomienda el uso de bloqueador de protección elevada o muy elevada.

 

– La exposición de la cicatriz a la radiación solar puede empeorar su aspecto, ya que suele oscurecer.

 

– Evitar las actividades que estiren o puedan ensanchar la nueva cicatriz. Evitar la tensión de la zona afectada.

 

– Prevenir la infección de las lesiones, para lo que es conveniente evitar la manipulación de culquier tipo de cicatrices.

 

– Evitar el contacto continuo de la cicatriz con el agua, ya que ésta reblandece la lesión y empeora el proceso de cicatrización.

 

– Seguir de forma estricta el tratamiento asignado por el médico  con el fin de conseguir la mayor efectividad posible.