oxoHotel abrirá su 5 Hotel en la Ciudad Amurallada: Santa Catalina Hotel

Rossana Chavez Perez, Gerente General Santa Catalina Hotel

Santa Catalina Hotel, busca generar una reconciliación de los códigos tradicionales cartageneros con la Cartagena de hoy a través de con/trastes generados en cada uno de los sentidos.

Una estadía llena de sutiles sorpresas: esa es la promesa del Santa Catalina Hotel. Su delicada propuesta es expresión de los con/trastes que llenan nuestra historia y que caracterizan su diseño. Aquí el viajero se encontrará con una  experiencia colmada de diferentes sensaciones y podrá vivir esas mezclas de culturas que son manifestación de nuestro rico y variado mestizaje.

Esta novedosa oferta es única en el centro histórico de Cartagena, pues combina en un mismo espacio la arquitectura colonial con el estilo del art déco, sinónimo de lujo y elegancia. Pero además, porque la atmósfera del Santa Catalina Hotel está impregnada de esa historia vital de encuentros y luchas entre dos mundos, de sus acuerdos y consensos, muchos de los cuales protagonizó la India Catalina. El eco de esos procesos que hicieron de esta ciudad y de nuestro país lo que hoy somos, resuena con una presencia constante en cada espacio y en cada servicio, de la mano de esta mujer, uno de los emblemas de Cartagena. Por eso, la estancia de los visitantes será fascinante y plena en experiencias.

Además, el nuevo proyecto operado por oxoHotel, se consolida como un hito urbano. Así lo explica Juan Carlos Galindo de la Vega, CEO del operador:  “Como lo señala el reconocido arquitecto Álvaro Barrera, diseñador de la edificación, Santa Catalina Hotel se erige en pilar de la recuperación de un sector de vital importancia en la historia de la ciudad amurallada. Su presencia asegura nueva vida para el Portal de los Dulces y para la Calle del Candilejo, pues el entorno se beneficiará con visitantes de gran categoría. Es una construcción autosostenible y revitalizará el sector, pues el movimiento permanente y nuestra filosofía de trabajar por Cartagena, nos comprometen a darle lo mejor a la ciudad”.

La gerencia del Santa Catalina Hotel está a cargo de Rossana Chávez Pérez, una samaria vital y carismática, cuya experiencia en servicios de lujo ha sido la marca de éxito de otros tres hoteles operados por oxoHotel: Sophia Hotel y Casa Cochera del Gobernador en Cartagena, posicionados en tiempo récord, y 84 DC en Bogotá. Su profesionalismo, su sensibilidad y su magia para conquistar a los exigentes huéspedes extranjeros, la convierten en la persona ideal para asumir el reto de abrir este hotel.

 “Estamos muy contentos de lograr un nuevo hito en Cartagena con la apertura de este sensacional hotel, que en sus  40 habitaciones ofrece todas las comodidades y atenciones propias de un hotel boutique de lujo. Sin lugar a dudas vamos a cumplir con las expectativas del turista internacional que valora mucho a propiedades de este nivel en destinos icónicos por su historia”, afirmó Rossana Chávez, gerente de Santa Catalina Hotel.

En sintonía con las expectativas de los huéspedes sibaritas y para satisfacer plenamente sus necesidades, Santa Catalina Hotel se concentra en los detalles, gracias a un servicio personalizado que trasciende el servicio al cliente. Y, siendo fiel al legado de la India Catalina, también tiende los puentes necesarios para que sus huéspedes se conecten con la vivacidad de la cultura local, con las actividades culturales de la ciudad y con la rumba más festiva.

Conscientes  de su responsabilidad con un destino declarado por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad,  los arquitectos diseñaron una propiedad que combina a la perfección la estética cartagenera del ayer, a través del uso de los materiales tradicionales, con la limpieza de las formas arquitectónicas modernas, en un con/traste que estimula los sentidos de los visitantes. El resultado es un hotel refrescante y moderno, pero enriquecido con las pinceladas de historia y pasado evocador propio de La Heroica. Santa Catalina Hotel valora el legado histórico de la India Catalina como conciliadora entre culturas. Por eso, antes de ser un hotel, es un espacio conciliador de historias, culturas, razas, negocios, personas, sensaciones experiencias, recuerdos, estéticas, texturas, colores.

La puerta de la Ciudad Amurallada

Santa Catalina Hotel está ubicado en la Plaza de los Coches, donde se halla la entrada original de Cartagena de Indias (la Boca del Puente con su Torre del Reloj), puerta de ingreso de buques y comerciantes, de esclavos y encomenderos, incluso antes de la construcción de las murallas que la defendían.

Esta rara plaza, de tipología triangular como la de su vecina de la Aduana, se llamó “Plaza del juez”, porque en una de sus primeras casas vivió Francisco de Santa Cruz, un licenciado en leyes que en 1536 tomó juramento al gobernador don Juan de Vadillo. Con el paso de los años, la plaza adquirió otros nombres, según los usos: del esclavo, de los mercaderes, de las yerbas. La denominación actual permanece desde finales del siglo XIX, cuando el ayuntamiento autorizó a los aurigas a estacionar aquí sus coches.

Durante cientos de años ha conservado la estructura triangular. En un costado la muralla, levantada a finales del siglo XVII; los otros dos están delimitados por construcciones que seguramente sirvieron de vivienda a mercaderes y viajeros. También fueron locales donde se comerciaba con lo que llegaba de ultramar.

Debido a ese carácter, las edificaciones del sector estuvieron siempre a la orden de los requerimientos de la oferta y la demanda. En los últimos años, parte del área que hoy ocupa Santa Catalina Hotel la tuvo el almacén Magali París, referencia para los cartageneros que iban de compras, que llegó a tener 7 puntos de venta y 1300 empleados. Cerró en el 2001, luego de 65 años de labores.

Arquitectura y diseño interior, escenario de con/trastes y armonías

A pesar de tantos avatares, las fachadas de las dos casas que formaron el Santa Catalina Hotel conservaron su originalidad colonial, junto con una arcada de ladrillo y piedra en el interior. Por eso, la labor del arquitecto Álvaro Barrera, destacado restaurador, se centró en recuperar y destacar esos elementos: la balconada, la carpintería, los vanos y los pináculos, tanto de la fachada que da a la Plaza de los Coches como la que da sobre la Calle del Candilejo.

Con la unión de las dos edificaciones, el área total construida es de 2200 metros, con tres alturas y dos pisos. Alrededor de las arcadas se estableció un patio central para buscar ventilación y luz y para recrear el esquema colonial. Sin embargo, el proyecto es una reinterpretación espacial contemporánea, pues “no se trataba de hacer un falso histórico que imita el estilo antiguo”, señala Álvaro Barrera. Y explica: “Una restauración conserva los elementos de valor y no choca con lo moderno, que no deben sobresalir ni aplastar lo viejo. El resultado es una amalgama entre las dos arquitecturas, un tejido, espacial y volumétrico que se integra a la ciudad”.

En armonía con ese pensamiento, se diseñó la arquitectura interior, a cargo de Andrés Correa. Él, a su vez, interpretó los lineamientos de MüllenLowe Group, la agencia de publicidad creadora de los conceptos de conciliación y con/traste que inspiran la experiencia ofrecida a sus huéspedes por el Santa Catalina Hotel, cuyo símbolo marcario es la pluma de la India Catalina. La imagen plantea una oposición entre la suavidad y ligereza de este objeto con el trazado geométrico del art déco.

El presente y la historia coexisten en la Cartagena del siglo XXI. El encuentro de ese escenario de contrastes suscita un universo de agradables vivencias y sorpresas enriquecedoras e inolvidables. Antes que una colisión, es un juego entre opuestos que motivó la propuesta de la decoración interior del hotel y en ella juegan un papel preponderante las texturas, los olores, los sonidos y los colores. Aquí, en el entorno colonial, armoniza con elegancia el estilo art déco, presente en todo el mobiliario, lo mismo que en lámparas y detalles decorativos. La paleta de color es sobria, inspirada en los azules del cielo y el mar cartageneros y en antagonía con la exuberancia tropical, de tal manera que se propicia un ambiente de reunión, de negocios, de descanso.

En cada una de las 40 habitaciones el huésped hallará una atmósfera sosegada, favorecida por la paleta de colores pastel: el azul, los grises, el suave negro están presentes en todas partes de manera sutil. Incluso en los amenities y en los uniformes de los colaboradores responsables del servicio y comprometidos con la tranquilidad, para que el huésped reponga sus energías para el gozo del día siguiente.

La ciudad vivaz lo espera afuera y leves toques de color son un llamado que se lo recuerda. Los encontrará en los cuadros del pintor austríaco Gustav Klimt  (1862-1928), invadidos en dorados y ornamentaciones. Ellos se encargan de la alegría del espacio y de proporcionarle al visitante una sorpresa más, pues el arquitecto Andrés Correa los intervino con animales tropicales.

Las  40 habitaciones de primer nivel están divididas en cuatro categorías: 20 Estándar King, 9 Estándar Twin; 9 Superior y 9 Suites, en una edificación de cuatro pisos con una espaciosa terraza que permite una atractiva vista de la catedral Santa Catalina de Alejandría

Los arreglos florales son el otro recurso de color y, por supuesto, la vegetación que se integra a la arquitectura de la terraza y a la piscina de borde infinito. Este espacio fue pensado como un lugar para el relax, pero también para la entretención, pues allí el visitante podrá pasar el tiempo de manera diferente mientras se refresca con deliciosas bebidas y se divierte con juegos tradicionales como la rana o el  billar.

En sus cuidadas instalaciones, los huéspedes pueden disfrutar de un excepcional  Roof Top con capacidad para 150 personas y una refrescante piscina tipo infinity, enriquecida con un generoso espacio de asoleadoras ideal para relajarse, conversar, leer o consultar sus dispositivos móviles o laptops. Allí mismo los huéspedes tendrán a su disposición un conveniente ‘pool bar’ con una gama de bebidas alcohólicas y no alcohólicas que sin duda amenizarán la experiencia de los visitantes.

Si lo prefiere, desde los tres espacios que conforman el Roof Top, podrá solazarse con la vista de la ciudad y divisar la Catedral o la Torre del Reloj, recientemente escogida por la BBC Turismo como una de las cinco clock towers más bellas del mundo. A principios del siglo XVIII, el ingeniero militar Juan de Herrera y Sotomayor construyó esta torre y la puerta que da acceso a la Ciudad Amurallada, para remplazar un puente levadizo que unía a Getsemaní con la Plaza de los Coches.

La India Catalina, conciliadora entre dos mundos

En este punto, el mismo a donde llega oxoHotel con su Santa Catalina Hotel, desembarcó en 1533 Pedro de Heredia, fundador de la ciudad, acompañado de una mujer indígena de 38 años, ataviada con indumentaria española. Era la India Catalina que regresaba 24 años después de haber sido raptada por un aventurero Diego de Nicuesa cuando tenía 14 años. La llevaron a Santo Domingo donde la educaron y cristianizaron, una práctica común entonces, pues algunos indígenas eran empleados como intérpretes de los conquistadores.

Esto suscitó la hostilidad de los indígenas y creó un clima adverso a los españoles. Sabiendo esta realidad, Pedro de Heredia envió a la India Catalina como mediadora. Hay mucha controversia acerca de su actuación, pero lo cierto es que ella simboliza ese proceso de múltiples acuerdos, sometimientos y consensos entre dos culturas que terminaron por fusionarse en un rico y variado mestizaje que hizo de Cartagena y del país lo que hoy somos.

Fusión de sabores del mundo

Ubicado en el primer piso del hotel, la propuesta gastronómica de Gran Inka Gastro Bar,  enriquecerá la experiencia del huésped y posicionará al hotel como un epicentro de vivencias inolvidables en torno a los sentidos. Exclusivos platillos del mar, combinados con lo mejor de la cocina internacional esperan cautivar a los comensales como ya ha ocurrido en Bogotá, Miami, Costa Rica, entre otros destinos a donde Gran Inka Gastro Bar,  ha llevado su original propuesta de sabores.

La cocina del Gran Inka Gastro Bar, es la suma de los sabores del mundo, un toque adicional de sofisticación y sincretismo. Mixtura de sabores peruanos con la cocina internacional, una exótica experiencia al paladar. Su principal propósito es colocarse a la altura de la portentosa oferta culinaria disponible hoy en el Centro Histórico de Cartagena de Indias.

Para maridar los platos, ha dispuesto una cava extensa con vinos de países emblemáticos y de suelos ricos en mineral, jóvenes y de alta calidad. Y como complemento, la coctelería artesanal lograda con técnicas modernas y mezclas del nuevo mundo: ahumados, botánicos, flambeados, perfumes, frutas deshidratadas, hielos tallados y aguas saborizadas.

Con capacidad para atender a 65 personas en el restaurante y 35 en el bar, ofrece un exquisito desayuno al comensal que busca alimentación saludable, propuestas detox (desintoxicación), sugerencias dietéticas y opciones para vegetarianos.

El Gran Inka GastroBar, un éxito en varias ciudades del mundo, se suma de esta forma a la propuesta del Santa Catalina Hotel y pone en el paladar de los visitantes este mundo de contrastes que motivan nuevas sensaciones.

Líder en la Ciudad Amurallada

Con la apertura de Santa Catalina Hotel, oxoHotel suma su 5º hotel de lujo en la Ciudad Amurallada y se consolida como el operador de lujo líder en este segmento y zona de la ciudad. Gracias al expertise en la operación de hoteles tan singulares como Mansión Tcherassi, Tcherassi Hotel + Spa, Sophia Hotel y Casa Cochera del Gobernador, el nuevo Santa Catalina Hotel tiene un respaldo firme de una operación con altos estándares de calidad.  No en vano los cuatro hoteles mencionados fueron seleccionados como finalistas de la prestigiosa publicación Condé Nast Johansens en la Categoría “Excellence 2018-2019”. “Esta privilegiada selección ubica a la hotelería colombiana en el radar de la hotelería mundial y es muestra de que nos consolidamos como Clúster de lujo en Cartagena”, afirma Juan Carlos Galindo de la Vega.